Después del DOMUND: acompañar una misión que continúa
La experiencia de Manuel Moreno, sacerdote de la diócesis de Getafe en Ecuador, ayuda a entender qué sostiene la misión cuando termina su jornada anual.

Manuel Moreno, sacerdote de la diócesis de Getafe, llegó en septiembre a Manabí, en Ecuador. Allí sirve como vicario parroquial en la arquidiócesis de Portoviejo. La diócesis publicó su experiencia el 16 de octubre, con motivo del centenario del DOMUND, celebrado ayer, domingo 18.
Su trabajo incluye visitar comunidades rurales dispersas. Algunas requieren caminar por senderos que se vuelven difíciles con la lluvia. Acercarse a las familias, conocerlas y acompañar su vida de fe ocupa un lugar central en esa tarea. La distancia ayuda a comprender algo concreto: para muchas personas, encontrarse con un sacerdote depende de que alguien pueda llegar hasta donde viven.
El DOMUND reúne cada año la oración y la colaboración con las misiones. En su mensaje de este centenario, el obispo de Getafe, Ginés García Beltrán, recuerda que más de treinta misioneros de la diócesis sirven en distintos lugares del mundo. Entre ellos hay sacerdotes, personas consagradas, laicos y familias.
¿Qué queda cuando pasa ese domingo? El testimonio de Manuel invita a pensar en un acompañamiento sostenido. Recordar a los misioneros en la oración, interesarse por las comunidades a las que sirven y conocer su trabajo permite que esa relación no dependa solo de una fecha.
También podemos preguntarnos cómo nos acercamos a quienes tenemos cerca. Escuchar a un vecino o mantener el contacto con alguien que atraviesa una dificultad no equivale al trabajo de una misión en Ecuador, pero puede ayudarnos a vivir la fe con mayor atención a las personas.
La entrevista publicada por la diócesis el 16 de octubre permite conocer mejor la experiencia de Manuel y las necesidades de su misión.

